
El 13 de junio el Estado Español se levantaba con el siguiente titular: “Irán apuesta por la continuidad de Ahmadineyad”. El actual presidente obtuvo un porcentaje del 65% con el 80 % de los votos escrutados, frente al 31% de su principal rival, el reformista, Mir Hussein Mousavi. La periodista de El País, Ángeles Espinosa, quedó perpleja ante la noticia, pero seguramente no fue la única.
Estos días atrás, un sentimiento de esperanza se había depositado en los medios de comunicación: la posibilidad de la victoria de los reformistas en las elecciones presidenciales iraníes. Esta esperanza parece haber conducido a estos medios a generar unas expectativas de cambio en Irán, que no se correspondían con la realidad reflejada en las encuestas internas y externas, ni con la propia naturaleza del sistema político iraní.
La preferencia por Mir Hussein Mousavi, ha sido manifestada en los artículos de opinión de la mayor parte de la prensa, a pesar de que en su día descartara suspender el programa nuclear iraní en marcha en caso de que ganara las elecciones. Aunque el candidato reformista se había mostrado dispuesto a negociar el programa nuclear con Occidente, no es menos cierto que el presidente Ahmadineyad expresó recientemente su voluntad de dialogo con Obama.
En muchos medios se ha hablado estos días de la esperanza en el cambio, algunos, como la COPE, hablaban de un Irán dividido entre el populismo y la esperanza reformista, pero otros se habían mantenido cautos ante las verdaderas posibilidades de cambio, que se antojaban francamente complicadas. Mousavi había logrado superar el filtro electoral del Consejo de Guardianes, uno de los órganos más poderosos del sistema político iraní, que tiene la capacidad de vetar las leyes emanadas de la Asamblea Consultiva Islámica (Parlamento), así como las candidaturas presentadas para las elecciones a la Asamblea de Expertos, a la propia Asamblea Consultiva Islámica y a la Presidencia. Pero a pesar de ello, al candidato reformista tenía un arduo camino por recorrer: primero ganar las elecciones y después superar las múltiples trabas del Líder Supremo, Alí Jamenei, para iniciar reformas políticas, como con las que se encontró en su día el ex presidente reformista, Muhammad Jatami.Un día antes de que se conocieran los resultados, Esthel Bonnet, en La Razón, no dudaba en pronosticar con un titular que "la cita con las urnas ablanda a Ahmadineyad”, pese a que reconocía que ganase quien ganase, no se iban a producir cambios importantes en el sistema político iraní. Sentenciaba también que “el extremismo islamista pasa de moda en Oriente Medio”, a propósito de la derrota de Hezbollah y la victoria del la Coalición 14-M antisiria y prooccidental en las elecciones al Parlamento libanés y del surgimiento de lo que los medios occidentales han denominado la “revolución verde” en Irán, liderada por el antiguo Primer Ministro Mousavi. Mientras, ese mismo día, otros medios de comunicación publicaban, aunque no en titulares, que según una encuesta realizada por dos institutos de sondeos en Washington, el actual presidente lograría el 34% de los votos, seguido de Mousavi con el 14%.
Ante la pregunta “¿logrará Ahmadineyad ser reelegido como Presidente de Irán el próximo 12 de junio?”, Mikel Ayestaran en ABC señalaba que no, como apuntaban las primeras encuestas relevantes, destacando la realizada por Ayande News, un medio de comunicación iraní. En cambio, según publicó el profesor Luciano Zaccara en un análisis preelectoral de las elecciones presidenciales iraníes del Observatorio Electoral TEIM, la credibilidad de las encuestas de opinión realizadas en Irán es muy limitada, ya que son realizadas por medios afines a las distintas facciones políticas y con casi inexistentes criterios científicos o estadísticos. En este mismo documento se ofrece el siguiente gráfico que muestra las diferentes encuestas que fueron realizadas entre diciembre de 2008 y mayo de 2009; en todo caso, el promedio de los resultados de las mismas otorgaba la victoria al candidato Ahmadineyad.

Tras conocerse los primeros datos oficiales que indicaban la victoria del actual presidente, el candidato opositor Mousavi ha pedido al Consejo de Guardianes la anulación de las elecciones, alegando fraude electoral, y se han producido manifestaciones por las calles de Teherán en contra de los resultados, a la vez que los partidarios de Ahmadineyad celebraban su triunfo. El diario El Mundo ha manifestado el estupor y la sorpresa de los analistas occidentales, que ya defienden la tesis del fraude, aunque aún no existan pruebas al respecto. Por su parte, en El País, Moisés Naím, desilusionado, concluye que "el ayatolá echó a perder la cosa", refiriéndose por cosa a la esperanza del cambio.
De momento, los resultados electorales oficiales han dado una clara victoria al actual presidente y ha generado un clima de tensión y enfrentamiento entre conservadores y reformistas. Los dos principales candidatos se han atribuido la victoria, cuestionándose por primera vez, en el interior de la República Islámica, la legitimidad de unas elecciones. Estaremos atentos a lo que suceda en las próximas semanas y a las consecuencias que en el futuro tengan estos resultados electorales , que tanto ha temido la prensa estatal.
*Imagen 1: Ahmadineyad durante un acto electoral en Teherán. Fuente: El Mundo.
*Imagen 2: Organigrama de las relaciones interinstitucionales en el sistema político de Irán. Fuente: BBC Mundo,Lunes, 6 de junio de 2005.
*Imagen 3: Encuestas realizadas por los medios de comunicación iraníes entre diciembre de 2008 y mayo de 2009 sobre la intención de voto en las elecciones presidenciales. Fuente: "Análisis Preelectoral: Irán / Encuestas, participación y claves electorales", Análisis del Observatorio Electoral TEIM, UAM (Madrid, 2009).
Continuar leyendo...




